
Qué significa Ser Humano o, en definitiva, qué somos, son interrogantes que han inquietado a hombres y mujeres desde siempre. El “quién soy” es una pregunta fundamental que nos atañe a todos, pues nos remite a nuestra existencia y al sentido de nuestra vida.
Desde el nacimiento hasta la muerte, el ser humano evoluciona en un constante aprendizaje. A lo largo de toda su vida va enriqueciendo su cultura y afectividad, integrando experiencias y valores que van marcando su carácter singular. A diferencia de un animal o vegetal, el hombre, como ser dotado de inteligencia y libertad, va construyendo su futuro y desplegando sus capacidades a partir de las posibilidades que le ofrece su entorno: la persona es ante todo la posibilidad de ser, y difícilmente puede ser comprendida en una definición.
Pero a pesar de no dominar una definición exacta, podemos indicar que el Ser Humano así tal y como lo conocemos posee un conjunto de características que lo hace diferente de los otros seres vivos: sentimientos y razonamiento. Éste posee una variedad de emociones las cuales lo hacen distinto a cualquier otro ser vivo. Algunas de las características que lo representan son discernimiento, conocimiento, pensamiento y razonamiento, entre otros. Pero además concluye a ser un ser antropocéntrico, es decir, todo se basa en el propio ser humano y nada más puede ser tan importante como el hombre.
Todo acto humano apunta infaliblemente al egocentrismo. Claro está que en un acto humano puede existir amor, empatía, aprecio, entre otros. Pero estos mismos sentimientos hacen que el Ser Humano sea una máquina de egoísmo. Un ejemplo claro: si una persona va a África a curar gente enferma es por su propio egoísmo, porque lo realiza como persona. Lo hace por que le es gratificante, por su propio beneficio. Si estar en África fuera desagradable estaría en cualquier otro lugar. Es porque la sonrisa de una persona le produce más satisfacción que cualquier otra cosa en el mundo. Si ayudar a esa persona fuera desagradable estaría haciendo cualquier otra cosa, pero no, esto lo hace sentir realizado, por lo que existe el gran egoísmo por intermedio.
Ahora también puede existir un hombre que en ese mismo instante se lleva a un menor de edad para abusar de éste. Y claramente existe un egoísmo y una inmoralidad tremenda. Pero la única diferencia de egoísmo entre estas dos situaciones es que en el primer contexto se está haciendo un favor a la sociedad; Pero… ¿realmente somos egoístas? Talvez inconscientemente lo somos, porque nosotros no estamos pendientes de nuestro propio egoísmo o a lo mejor del egoísmo de los demás, aunque… Si no pensamos en los demás estamos siendo egoístas, entonces… ¿somos siempre egoístas? Puede ser que si con todo lo que hemos señalado, pero realmente estamos tan ensimismados en lo que pensamos nosotros mismos que no nos damos cuenta que el egoísmo está a flor de nuestra piel.
En conclusión podríamos afirmar que el altruismo satisface una necesidad propia, que conlleva al egoísmo. Todo lo que uno hace es movido por el egoísmo personal, incluso las acciones más generosas y sociales. Todo el mundo actúa en interés propio en busca de la propia felicidad. Es la única motivación al tomar decisiones.
Desde el nacimiento hasta la muerte, el ser humano evoluciona en un constante aprendizaje. A lo largo de toda su vida va enriqueciendo su cultura y afectividad, integrando experiencias y valores que van marcando su carácter singular. A diferencia de un animal o vegetal, el hombre, como ser dotado de inteligencia y libertad, va construyendo su futuro y desplegando sus capacidades a partir de las posibilidades que le ofrece su entorno: la persona es ante todo la posibilidad de ser, y difícilmente puede ser comprendida en una definición.
Pero a pesar de no dominar una definición exacta, podemos indicar que el Ser Humano así tal y como lo conocemos posee un conjunto de características que lo hace diferente de los otros seres vivos: sentimientos y razonamiento. Éste posee una variedad de emociones las cuales lo hacen distinto a cualquier otro ser vivo. Algunas de las características que lo representan son discernimiento, conocimiento, pensamiento y razonamiento, entre otros. Pero además concluye a ser un ser antropocéntrico, es decir, todo se basa en el propio ser humano y nada más puede ser tan importante como el hombre.
Todo acto humano apunta infaliblemente al egocentrismo. Claro está que en un acto humano puede existir amor, empatía, aprecio, entre otros. Pero estos mismos sentimientos hacen que el Ser Humano sea una máquina de egoísmo. Un ejemplo claro: si una persona va a África a curar gente enferma es por su propio egoísmo, porque lo realiza como persona. Lo hace por que le es gratificante, por su propio beneficio. Si estar en África fuera desagradable estaría en cualquier otro lugar. Es porque la sonrisa de una persona le produce más satisfacción que cualquier otra cosa en el mundo. Si ayudar a esa persona fuera desagradable estaría haciendo cualquier otra cosa, pero no, esto lo hace sentir realizado, por lo que existe el gran egoísmo por intermedio.
Ahora también puede existir un hombre que en ese mismo instante se lleva a un menor de edad para abusar de éste. Y claramente existe un egoísmo y una inmoralidad tremenda. Pero la única diferencia de egoísmo entre estas dos situaciones es que en el primer contexto se está haciendo un favor a la sociedad; Pero… ¿realmente somos egoístas? Talvez inconscientemente lo somos, porque nosotros no estamos pendientes de nuestro propio egoísmo o a lo mejor del egoísmo de los demás, aunque… Si no pensamos en los demás estamos siendo egoístas, entonces… ¿somos siempre egoístas? Puede ser que si con todo lo que hemos señalado, pero realmente estamos tan ensimismados en lo que pensamos nosotros mismos que no nos damos cuenta que el egoísmo está a flor de nuestra piel.
En conclusión podríamos afirmar que el altruismo satisface una necesidad propia, que conlleva al egoísmo. Todo lo que uno hace es movido por el egoísmo personal, incluso las acciones más generosas y sociales. Todo el mundo actúa en interés propio en busca de la propia felicidad. Es la única motivación al tomar decisiones.
